lunes, 17 de agosto de 2026

TERREMOTO EN GRANADA

Una de las noticias que más me ha impactado en los últimos días ha sido la presencia de un terremoto en Granada. Y no por la cuantía de los daños causados, sino por lo que podía haber ocurrido con el tesoro humano y artístico de la ciudad granadina. Solo pensar en un daño sobre la Alhambra o el Generalife es ya motivo de tristeza.
Esto me trae a la memoria el recuerdo, ya lejano, de un 29 de febrero de 1960 en el que viví personalmente un terremoto en Sidi Ifni. A medianoche, la habitación de cañas y barro donde dormía empezó a moverse y el techo a desprenderse. Los transistores nos aclararon la situación: un terremoto y maremoto tenía su foco en Agadir y estábamos a pocos kilómetros sufriendo una réplica del mismo.
Siguiendo órdenes del Mando, con un pequeño botiquín y unos sanitarios, marchamos hacia el epicentro del terremoto y, al llegar, encontramos un paisaje desolador: cadáveres entre escombros, sirenas de ambulancias, edificios destruidos y los gritos de las mujeres musulmanas, tan característicos de ellas. Doce mil muertos y setecientos heridos fue el balance de la catástrofe. No pudimos hacer nada, solo esperar la ayuda que tuvo que llegar desde el resto de Marruecos y desde Canarias.
Ese paisaje, al conocer la noticia de Granada, y la imagen de una Alhambra dañada me vinieron a la mente; afortunadamente, solo de forma virtual y no en la realidad, con lo cual solo viví una posibilidad y no un hecho real. Esto, al ser así, solo me trae alegría y el orgullo de tener en nuestra patria estos tesoros.
Alejandro José Domingo Gutiérrez

17 de agosto de 2026 

sábado, 15 de agosto de 2026

SUPERVIVENCIA: LO PRIMERO

No me puedo quitar la imagen de la mente. Miles de niños vagando por las calles de Ceuta, a la espera de nada. Miento: sí esperan algo. Un pedazo de pan, una manta, agua para beber o lavarse, tiendas de campaña, comprensión. Algo, en resumen, para sobrevivir. Lo demás es secundario y puede esperar; como esos formularios para filiarse y poder escapar a cualquier lado, o esas colas para demostrar que no tienes nada y necesitas ayuda de una ONG o similar. Son protocolos muy necesarios para una emigración o inmigración regularizada, pero que pueden esperar a que no te mueras antes de lograr tus deseos.

Esos niños y mayores están ahí: virtualmente en la televisión y los medios de comunicación, pero desgraciadamente también en la realidad ceutí.
Por favor, llevadles algo para sobrevivir, todos los que tengáis posibilidades de hacerlo. Sacadlo de esas grandes reservas de alimentos y elementos de supervivencia que todos sabemos que existen en algunos lugares y se guardan celosamente. Y en barcos, desde Algeciras, Almería, Cádiz o Málaga, transportadlo hasta Ceuta y repartidlo allí. Por vía terrestre, desde Marruecos, donad también esas cosas necesarias para vivir, aunque argumenten que a ellos tampoco les sobran a la mayoría de su población.
Cuando esos niños y adultos no tengan hambre ni necesidades, no darán tanto miedo a la población habitual ceutí, esperarán tranquilamente su regularización y no serán ese peligro que, al parecer, representan en su vagar hambrientos por Ceuta.
Una parte de mi vida habitando en Ceuta y Marruecos me ha hecho más sensible a lo que ocurre en esta zona, aunque comprendo que este problema humanitario no se limita a esta parte del mundo y que las soluciones deben ser más generales.
Alejandro José Domingo Gutiérrez
15 de agosto de 2026

viernes, 14 de agosto de 2026

FABRICAR Y DESTRUIR IDOLOS

Entre un grupo de elegidos es fácil que fabriquemos nuestro ídolo, y también es fácil que lo destruyamos. Son ídolos elegidos por su estatus, por alguna cualidad o por cierto encanto. Esto pensaba hace un par de días cuando se hacía una crítica deshumanizadora acerca del traje de baño de una personalidad, como si no tuviera derecho a ser, a veces, una persona normal como tú o como yo. Me acordaba entonces de una anécdota ocurrida hace ya unos años, en la que fui reprendido personalmente por tratar como un niño normal a quien entonces lo era, con unos seis o siete años de edad.

Aunque al cabo de los años ese niño se convirtió en una gran personalidad, en alguna ocasión posterior él mismo me recordó aquella anécdota y su comportamiento de entonces, lógicamente rebelde e infantil. Era un crío que había sufrido una caída de un patinete y se había roto una ceja, con mucha sangre y el consiguiente susto. Mientras en el Hospital del Generalísimo le dábamos los puntos de sutura, le debí de dar algún grito para que se callara; de inmediato, un acompañante me llamó la atención advirtiéndome de que a ese niño no se le podía gritar por el lugar al que iba a llegar en el futuro. Ya me lo estaban deshumanizando antes de que llegara a ser alguien importante.
Quizá fue esa regañina, o el grito a esa edad, lo que me hizo verle siempre —más allá de su alta categoría— como un hombre sincero, bueno y normal.
Y eso es lo que tenemos que hacer con más frecuencia: ver más humanos a quienes consideramos solo unos ídolos, ya sean duros como el mármol o blandos como la plastilina, fáciles al doblez.
Alejandro José Domingo Gutiérrez
14 de agosto de 2026

jueves, 13 de agosto de 2026

VERANO PELIGROSO

Y lo es para las personas de edad, entre las cuales me cuento, ya con noventa y tres años a las espaldas. Es peligroso por las repercusiones que pueden tener para la salud las temperaturas elevadas que se están dando estos días, por encima de los treinta grados. Gran parte de lo que describo en este artículo es lo que me está pasando a mí mismo, y eso que me encuentro en un sitio como Benidorm, donde las temperaturas no son extremas.

El calor del ambiente influye en el funcionamiento del organismo y viceversa. Para regularlo, el cuerpo dispone de un termostato que activa diversos mecanismos destinados a eliminar el calor o a conservarlo, según las variaciones térmicas del medio ambiente. La vasodilatación periférica y la sudoración son las herramientas que adaptan el organismo para que todos sus órganos y redes puedan cumplir su función. Si no lo consiguen, aparecen el estrés térmico o los golpes de calor, que, mediante alteraciones cardiovasculares, respiratorias o metabólicas, causan los síntomas que este verano aparecen con más frecuencia y gravedad. Son los siguientes:
  • Cansancio y agotamiento: una fatiga grande que obliga a no moverse o a sentarse en cada banco del paseo.
  • Calambres musculares.
  • Depresión y ansiedad.
  • Alteraciones del sueño.
  • Alteraciones en el metabolismo de la glucosa: aparición de hipoglucemias.
  • Hipotensión y mareos.
  • Agravamiento de enfermedades crónicas.
  • Golpe de calor.
Debemos prevenir la aparición de estos síntomas mediante una serie de medidas muy variadas, entre las cuales destacan beber la cantidad de agua necesaria, permanecer en ambientes fríos, mantener dietas adecuadas, dormir la siesta y salir a pasear únicamente a las horas en que el sol ya se ha puesto o aún no ha aparecido. Esta prevención se hace más necesaria este verano ante las temperaturas tan altas, que ya han dado lugar a un gran número de decesos por golpes de calor, sobre todo en pacientes con patologías previas y crónicas.
El mejor tratamiento es realizar una buena prevención y extremar las precauciones con niños, personas mayores y enfermos crónicos, siendo necesario en muchas ocasiones el ingreso hospitalario.
Ya hemos publicado algún artículo anterior sobre los efectos indeseables del calor en el organismo, pero deseamos —dada la importancia y gravedad del tema— dar un nuevo aviso a nuestros lectores para que se protejan de este estrés térmico y de los temidos golpes de calor.
Alejandro José Domingo Gutiérrez
11 de Agosto de 2026

miércoles, 12 de agosto de 2026

PORVENIR DE BENIDORM

Escribo este artículo desde Benidorm, mi lugar de veraneo desde hace ya muchos años. Cada temporada me encuentro con una ciudad que va creciendo, sobre todo en la construcción vertical: más rascacielos y cada vez más altos en las parcelas que van quedando libres. Me pregunto hasta cuándo va a continuar este crecimiento y si a Benidorm le queda potencia y posibilidades de seguir aumentando en edificaciones, población e importancia. La duda me surge ante el recuerdo de otros booms similares que un día se desinflaron y quedaron como un residuo de glorias pasadas. Me viene a la memoria el ejemplo de Acapulco; lo conocí en todo su esplendor y, cuando volví años después, no era ni la sombra de lo que fue.

En mi opinión, que recoge la de mis contertulios de “la sombra del Ficus” —los Chemas de Segovia y Vitoria, Jesús y Pachi—, a Benidorm le queda mucha vida en “cuarto creciente”. Es una vitalidad que se demuestra no solo en su demografía y edificaciones, sino también en su comercio, en sus diversiones, en sus playas, en su puerto, en sus elementos culturales, en sus restaurantes y tascas, en sus hoteles, en sus paseos, en sus clínicas y hospitales, y en sus iglesias y mezquitas, ya sea cuando visitamos la ciudad por primera vez o en sucesivas ocasiones, o cuando vivimos en ella.
Si consideramos la creciente edificación vertical, el desarrollo de Benidorm parece no tener fin, así como el número de sus habitantes. Esto es algo que no ocurrió con otros lugares de moda, como Marbella, donde sus edificaciones —preferentemente horizontales— limitaron su crecimiento.
Esta es nuestra opinión, pero el tiempo nos dará o quitará la razón.
Alejandro José Domingo Gutiérrez
Benidorm, 10 de Agosto de 2026

jueves, 6 de agosto de 2026

CASI EL FINAL DE UNA MANIOBRA TRÁGICA

La maniobra trágica fue la emprendida por un grupo numeroso de ciudadanos marroquíes, más de 70.000, que decidieron entrar en la Unión Europea nadando desde la costa marroquí hasta Ceuta. Con la ayuda moral de Estados Unidos e Israel, la pasividad de Marruecos y una interpretación sesgada de una disposición del Tribunal Supremo, la maniobra intentada fue ejecutada casi en su totalidad; lamentablemente, más de 72 víctimas murieron en el intento.

La mayoría de las naciones europeas culparon en las primeras horas de la maniobra al Gobierno español, por entender que esto equivalía a abrir la puerta a la entrada de inmigrantes en el espacio Schengen, que era como decir Europa. Al mismo tiempo, eximían de culpa a los instigadores de la maniobra y a la nación que demostraba pasividad en un primer momento hacia la misma. Toda la culpa recaía sobre España, una crítica que provenía originalmente de naciones como Italia, que tenía mucho que callar en este tema.
Pero el Gobierno español, con eficacia y prontitud, se puso en contacto con el de Marruecos y, en una colaboración perfecta, lograron que casi todos los marroquíes que habían intentado la maniobra hasta llegar a Ceuta fueran devueltos a Marruecos. La maniobra para entrar en el espacio europeo fracasaba, a pesar de los muchos intereses que había para que triunfase y de que el crédito de España como guardián de la entrada a Europa fuera puesto en duda. Así, la mayoría de los países europeos cambiaron su actitud en 24 horas, justificando o alabando la postura de España y de su Gobierno en la resolución de la crisis.
Así es como yo he visto esta situación, desde el comienzo de la misma hasta casi este final, sin dejarme influir por las editoriales y los comentarios de los medios de comunicación, el contenido de las redes, los bulos, las declaraciones interesadas de los portavoces de los partidos políticos y demás intoxicadores y falsificadores de la realidad, que solo querían confundir al pueblo español “arrimando el ascua a su sardina” y proclamando, una vez más, su desacuerdo con cualquier cosa que emprenda el presidente del Gobierno. Esta es mi sencilla opinión, sin meterme por ahora a valorar esos factores antecedentes, agravantes o consecuentes que han influido en el desarrollo y la evolución de la maniobra y la crisis correspondiente, algo que podría hacer por mi condición de politólogo.
Alejandro José Domingo Gutiérrez
Agosto de 2026

lunes, 3 de agosto de 2026

¿LA INVASIÓN DE CEUTA?

 Mi estancia de un año en la ciudad ceutí, otros dos en la zona norte de Marruecos, mi paso por el Sáhara y otro año en Sidi Ifni creo que me autorizan a escribir un artículo sobre el tema de actualidad de estos días, como es el de la presunta invasión de Ceuta por personal marroquí y sus presuntas causas.

Para ello, tenemos que comenzar por los antecedentes ya lejanos de esta crisis en relación con mi historia médica militar. En los años 50 del pasado siglo, fui destinado a un destacamento en la zona de Anyera para proteger al rey de Marruecos de un complot de rifeños formado para derrocar al recién nombrado monarca. Apenas habían pasado más de dos años y ya me mandaban a una guerra en Sidi Ifni, donde tropas del mismo rey, al mando de su hijo, atacaban y mataban a muchos españoles paracaidistas que defendían esa zona bajo dominio español. Ya empezamos entonces con las traiciones en un intento de ampliar el territorio.
Ahora, el Gobierno marroquí, con el consejo de Estados Unidos e Israel, está permitiendo, con la invasión pacífica de 50.000 marroquíes, provocar el conflicto con España y ampliar sus dominios como entonces. Y, para ponerse el traje de pacífico, al día siguiente permite que un número importante de ¿invasores? regresen a Marruecos.
Así de sencillo veo yo el tema; pero, como en una enfermedad, además de antecedentes tenemos unos síntomas evolutivos, unas circunstancias predisponentes y agravantes, y otras consecuentes, con lo cual las causas de esta crisis y estos acontecimientos de ayer no son tan fáciles de explicar sin conocer los factores que intervienen.
Y entre ellos está la ayuda en infraestructuras e inversiones que está haciendo Estados Unidos a Marruecos en forma de bases militares, compañías conjuntas, etc., y que crean fuertes dependencias por encima de relaciones diplomáticas y tratados internacionales. Como lo están también las relaciones más estrechas de España y Argelia en el plano comercial.
No quiero intervenir opinando sobre la política de Marruecos, que no es asunto mío, pero sí referirme a que este país debería revisar su política con España, al igual que España con Marruecos, para que las relaciones entre ambos sean más sinceras, honestas y beneficiosas para las dos naciones.
Alejandro José Domingo Gutiérrez
Agosto de 2026

domingo, 2 de agosto de 2026

INCENDIOS Y POLÍTICA

Como interesado en la política y como observador de la realidad actual, quiero dedicar este artículo al tema de los incendios y a la influencia que tienen estos acontecimientos entre sí. 

Estoy muy relacionado con este asunto como licenciado en Ciencias Políticas y por tener a mi hermana Paloma afectada por la evacuación en San Martín de Valdeiglesias. Quiero, en este artículo, gritar en silencio el rechazo —más bien el asco— que me da la vertiente política que pretenden dar a unos hechos tan desgraciados como son los incendios. Son catástrofes que nos afectan a todos los ciudadanos, antes o después, algo muy diferente del verdadero objetivo de la política, que es buscar el bienestar social, en nuestro caso, de España.

Al día siguiente del incendio y visitando el Puesto de Coordinación y Mando, Sánchez y Ayuso, como representantes máximos de la política estatal y comunitaria, se saludan, al parecer, de forma cordial y amigable, suspendiendo viejas rencillas y puntos de vista. La coordinación entre los medios puestos por estas distintas administraciones era formidable, y la concordia entre diferentes posturas políticas parecía establecida.
Sin embargo, no pasaron ni 24 horas y, entre algunas cabezas de los dos partidos políticos principales —y no digamos de Vox—, surgieron las "pegas" y las críticas a algunos detalles de la operación. De nuevo surgió la influencia de la política sobre un hecho de alcance comunitario que amenazaba con alcanzar a otras autonomías. Una influencia nefasta. Menos mal que, esta vez, los medios empleados, las cabezas pensantes y los gestores hicieron bien su trabajo sin dejarse influir por los que buscaban intencionalidades raras entre las causas. ¿Por qué ciertos políticos se encargan de desunir la colaboración que el sentido común une?
¿Por qué las fuerzas políticas se pasan todo el tiempo insultándose en las cámaras y en los medios, en vez de unirse y colaborar para solucionar los temas de interés general? Yo no voté a nadie para que hiciera aquello que no estudié en la Facultad, como es incordiar, molestar e intentar anular al que no piensa como yo. Como politólogo, y con un familiar evacuado por el incendio, digo "no y no" a esta obstrucción para construir salidas salvadoras que, al final, nos sirven para salvarnos a todos.
Por favor, pensad bien a quién dais vuestro voto en las elecciones municipales, autonómicas y estatales. De esto depende el bienestar social de todos; que nos mande y nos gestione el que lo vaya a hacer mejor, no el que haga el mejor marketing.
Alejandro José Domingo Gutiérrez
Benidorm, julio de 2026